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Fertilidad Masculina
Azoospermia: cuando el factor masculino es el obstáculo para lograr el embarazo
Cuando una pareja no consigue el embarazo, muchas veces se piensa que el problema está en la mujer. Sin embargo, en muchos casos, la dificultad para concebir se debe al factor masculino.
Uno de los problemas que puede afectar a la fertilidad masculina es la azoospermia, o la ausencia de espermatozoides en el semen. Es una condición que se estima que afecta al 1% de los hombres en general, y a entre un 5 y un 10% de los hombres con diagnóstico de infertilidad. Sin embargo, no siempre implica infertilidad irreversible.
En Equipo Juana Crespo, clínica de fertilidad de alta complejidad, consideran esencial conocer la causa o causas que dan lugar a la infertilidad. Por eso, realizan estudios de fertilidad completos tanto al hombre como a la mujer, ya que estudiar al varón desde el principio permite ahorrar tiempo y orientar mejor el diagnóstico de fertilidad.
¿Qué es la azoospermia?
La azoospermia es la ausencia de espermatozoides en la muestra de eyaculado en su análisis inicial y ausencia de espermatozoides tras la centrifugación. Es decir, su concentración en el semen tiene un valor de 0 cuando, según la OMS, hay al menos 15 millones de espermatozoides por mililitro de semen.
La azoospermia puede estar causada por distintos factores, como alteraciones genéticas, problemas hormonales, infecciones, obstrucciones del aparato reproductor, cirugías previas o tratamientos oncológicos.
¿Cómo se diagnostica la azoospermia?
La azoospermia detecta a través de un seminograma que confirma la ausencia espermatozoides en el eyaculado.
Su diagnóstico se confirma con dos seminogramas o análisis de semen realizados con un intervalo de entre dos y tres meses. Si en ambos no se detectan espermatozoides, incluso tras centrifugar la muestra, se hacen pruebas complementarias, como una exploración física y análisis hormonales, para determinar si se trata de una azoospermia obstructiva o secretora.
Para identificar el tipo de azoospermia, se puede realizar una biopsia testicular, ya que permite comprobar si el testículo produce espermatozoides o no.
Otra opción es recurrir a un análisis hormonal: si los niveles de las hormonas implicadas en la espermatogénesis están alterados, es más probable que se trate de una azoospermia secretora. Aun así, esta prueba no ofrece la misma fiabilidad que la biopsia para confirmar que hay espermatozoides y valorar la posibilidad de confiar en un tratamiento de reproducción asistida.
¿Qué tipos de azoospermia existen?
Azoospermia obstructiva
Se caracteriza por la ausencia de espermatozoides en el semen debido a una obstrucción o a la ausencia de los conductos seminales. Entre sus principales causas se encuentran la vasectomía, determinadas infecciones y algunos factores genéticos. En estos casos, los testículos producen espermatozoides con normalidad, pero estos no pueden llegar al semen ni expulsarse durante la eyaculación.
Azoospermia secretora o no obstructiva
Es el tipo de azoospermia más complejo, ya que el testículo produce pocos o ningún espermatozoide. Sin embargo, este diagnóstico no significa necesariamente que sea imposible lograr un embarazo. Según la causa y de cada caso, hay distintas opciones de tratamiento y técnicas de reproducción asistida que pueden hacerlo posible.
¿Qué síntomas produce la azoospermia?
La azoospermia no suele producir síntomas evidentes, por lo que muchos hombres no saben que la padecen hasta que comienzan a buscar un embarazo sin éxito. De hecho, en la mayoría de los casos, la dificultad para lograr la gestación es el único signo que puede hacer sospechar de esta alteración.
Aun así, cuando la azoospermia está relacionada con determinadas patologías, pueden aparecer otros síntomas, como alteraciones hormonales, disminución de la libido, problemas de eyaculación o dolor e inflamación testicular, aunque estos casos son menos frecuentes.
¿Se puede ser padre con azoospermia?
Tener azoospermia no implica renunciar a la paternidad. Las posibilidades de lograr un embarazo dependen del tipo de azoospermia y de la causa que la provoque. Por ello, recibir un diagnóstico preciso es fundamental para determinar cuál es la mejor opción en cada caso.
Cuando existe producción de espermatozoides
En los casos de azoospermia obstructiva, es posible obtener espermatozoides gracias a técnicas como la punción o la biopsia testicular. Estos espermatozoides pueden usarse posteriormente en un tratamiento de reproducción asistida, generalmente mediante Fecundación In Vitro con microinyección espermática (ICSI).
Cuando no existe producción espermática suficiente
Cuando no es posible recuperar espermatozoides viables, hay alternativas que permiten lograr el embarazo, como la donación de semen. En Equipo Juana Crespo, estudian cada caso de forma individualizada para seleccionar la estrategia más adecuada. La experiencia de sus especialistas y el enfoque personalizado con el que abordan cada tratamiento les permiten, además, obtener altas tasas de éxito.
La importancia de un diagnóstico preciso
No todas las azoospermias tienen el mismo origen ni necesitan el mismo tratamiento. Por ello, antes de decidir cuál es la estrategia reproductiva más adecuada, es imprescindible realizar un estudio exhaustivo que permita identificar la causa del problema.
En Equipo Juana Crespo son especialistas en el diagnóstico y tratamiento de la infertilidad masculina. Cuentan con una unidad de andrología especializada, donde se evalúa tanto la calidad como la funcionalidad de los espermatozoides con el objetivo de identificar el origen del problema.
A partir de un estudio integral del factor masculino y de la aplicación de las técnicas más avanzadas, el equipo puede seleccionar los espermatozoides con mayor potencial reproductivo y diseñar un tratamiento completamente personalizado para cada paciente.
Si tienes más dudas sobre la azoospermia o crees que puedes padecer esta alteración, ponte en contacto con Equipo Juana Crespo.